NOTICIAS: Experiencia de un cooperante. Marcos Muro

10/07/2017

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      Marcos Muro López

       Nacido en Santander y residente en Reinosa.

       Formación en Cooperación al Desarrollo.

       Experiencia: Administrativo logista en el Hospital de Ebome - Kribi, Camerún. ONG Ambala

El año pasado viajé a Camerún, a Kribi, una ciudad costera al sur del país, para trabajar como cooperante con Ambala, una ONG de Pamplona que trabaja el ámbito sanitario que gestiona un hospital en esa ciudad. Mi perfil era el de administrativo logista y me contrataron para cubrir una baja de la anterior administrativa.

En el Hospital de Ebome, en Kribi, trabajan unas 50 personas. Menos la directora del hospital y yo, todo es personal local: sanitarios, administrativos, de mantenimiento, seguridad y limpieza. Ambala también tiene un programa de voluntariado para profesionales con perfil sanitario, para que conozcan cómo es trabajar en un hospital de Camerún, pero también para que se produzca un intercambio de conocimientos entre  profesionales locales y extranjeros y para poder ofrecer a la población la oportunidad de acceder a especialidades médicas que no tienen en la zona.

El día comenzaba a las 7 de la mañana cuando nos preparábamos para entrar a las 8 al hospital. Para llegar utilizábamos un mini-bus que hacia una ronda por Kribi. Llevaba primero al personal del hospital a trabajar y luego realizaba cuatro paradas conocidas durante toda la mañana para pacientes y otras personas que tenían que desplazarse al hospital. La jornada laboral terminaba a las 5 de la tarde, aunque siempre se alargaba. En un hospital con frecuencia hay imprevistos y urgencias.

Parte de mi día a día consistía en llevar la contabilidad del hospital. Poco a poco, se está haciendo autosostenible y aunque no es gratuito, hay unas tarifas asequibles para toda la población de Kribi. Además, da trabajo a 50 personas por lo que hay que pagar sueldos, impuestos, material farmacéutico y sanitario...

La calidad y lo asequible que es. hace que Ebome tenga cada vez mas visitas y se esté convirtiendo en un hospital de referencia en la región. Por ello, Ambala está dejando la gestión del hospital en manos locales y centrándose más en la gestión del programa de voluntariado, la sensibilización en España (charlas, exposiciones, experiencia de voluntarios) y actividades puntuales en Camerún y España.

Otra parte de mi trabajo era la logística, el mantenimiento de la farmacia del hospital y el almacén sanitario al 100%. Gracias a programas informáticos de gestión de almacenes el trabajo es más fácil, pero los imprevistos siempre están ahí: falta algún medicamento, contacta con los proveedores, recoge los pedidos en la estación de autobuses y, cada dos semanas, desplázate a Douala para comprar botellas de oxígeno para las operaciones y necesidades de última hora de medicamentos o material médico.

También gestionaba la estancia de los voluntarios: alojamiento, visados, trámites administrativos en la embajada, manutención, estancia y contratiempos. El fin era hacer todo lo posible para que durante su estancia se dedicaran al 100% al voluntariado en el hospital.

Durante mis meses de trabajo pasaron varios voluntarios con sus diferentes motivaciones y periodos de estancia. El perfil es muy variado: desde estudiantes de medicina a profesionales del ámbito sanitario que en sus vacaciones realizan un voluntariado, desde gente que era la primera vez que realizaba un voluntariado a otra ya ha repetido varios años. Todos convivíamos en la casa de voluntarios en la que me alojaba  y en la que coincidíamos al tiempo alrededor 6 o 7 personas. El voluntario que  mas me llamó la atención fue un medico jubilado que colaboraba con varias ONG del ámbito sanitario. Realizaba campañas para llevar a cabo operaciones quirúrgicas en hospitales de diferentes países africanos. En Kribi estuvo 15 días y durante 10 de ellos operó a 4 o 5 personas cada día, lo que significa que durante su campaña intervino a entre 40 y 50 personas. Tras su estancia Camerún, se desplazó a República Centroafricana para hacer lo mismo en otro hospital en colaboración con otra ONG. Es un médico muy reconocido que ya está jubilado y ahora se dedica a hacer operaciones especializadas, que de otra forma sería muy difícil que se realizasen en estos hospitales.

La anécdota de mi estancia en Camerún es que pasé las Navidades allí. Acostumbrado al invierno cántabro y a la nieve en Reinosa, estar durante esas fechas en un país tropical se hace extraño. La semana antes decoramos el hospital con adornos navideños: árboles, bolas, serpentinas, Papá Noel con su trineo... También las calles, las tiendas, la ciudad se iban decorando según se acercaban las fechas y era una situación cómica, extraña, diferente... no encuentro un adjetivo para definirlo.

Mi trabajo en el Hospital de Ebome ha sido mi primera experiencia como cooperante y espero que sea la primera de muchas. Para ello, previamente me he formado y he realizado voluntariados internacionales y prácticas en países de América Latina y África. Este trabajo ha sido una gran oportunidad para ganar experiencia y formación para profesionalizarme.

El sector de la Cooperación al Desarrollo durante la crisis, como muchos otros, ha sufrido importantes recortes que han impactado en la calidad y profesionalidad de las intervenciones. Las ONG han tenido que adaptarse a estas circunstancias y gracias al voluntariado muchos proyectos salieron adelante. Para mejorar el trabajo de las ONG y del Sector Público que se dedica a la Cooperación, considero importante que exista una política de Cooperación de calidad, una mayor implicación de entidades del sector privado, que se profesionalicen ciertos puestos de trabajo...